Villa Carton es una iniciativa de dos artistas neerlandeses que se concentran en el diseño de juguetes creativos y educativos que al mismo tiempo animen la imaginación y estén realizados con materiales respetuosos con el medio ambiente, como el cartón reciclado. Entre sus productos destacan una mecedora, un castillo, álbumes para colorear que tratan sobre castillos, caballeros y princesas o las Flip Dolls (unas muñecas de tela que tienen diferentes expresiones en cada lado). Su última creación son los disfraces para colorear fabricados con algodón 100%, que garantizan la diversión de los niños de entre tres y ocho años. Si quieres saber más, visita la web de Villa Carton.
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3 may 2011
Algo más que juguetes
Villa Carton es una iniciativa de dos artistas neerlandeses que se concentran en el diseño de juguetes creativos y educativos que al mismo tiempo animen la imaginación y estén realizados con materiales respetuosos con el medio ambiente, como el cartón reciclado. Entre sus productos destacan una mecedora, un castillo, álbumes para colorear que tratan sobre castillos, caballeros y princesas o las Flip Dolls (unas muñecas de tela que tienen diferentes expresiones en cada lado). Su última creación son los disfraces para colorear fabricados con algodón 100%, que garantizan la diversión de los niños de entre tres y ocho años. Si quieres saber más, visita la web de Villa Carton.20 abr 2011
Nuevas y divertidas vidas para el cartón que ya no utilizas
19 abr 2011
Toygaroo, juguetes de usar y no tirar
Toygaroo es una propuesta eco friendly para evitar la absurda acumulación de juguetes de los más pequeños y el gasto económico y energético que supone. El emprendedor Nikki Pope, de Estados Unidos, cansado de ver las montañas de juguetes que acumulaban sus sobrinos y el poco uso que realmente hacían de cada uno de ellos, pensó en crear Toygaroo, que ofrece juguetes de alquiler a domicilio. Los miembros de esta plataforma eligen su paquete con los juguetes que les interesan y los reciben en sus casas. Deben tenerlos un mínimo de 30 días, y a partir de ese momento –cuando los niños han crecido demasiado o ya no prestan interés por el juguete- los pueden devolver y recibir una nueva caja con más juegos. Las claves de la propuesta, según su creador, son la tranquilidad que pueden tener los padres (ya que los juguetes están esterilizados), el mensaje responsable con el medio que transmite su idea y el ahorro económico que supone (cifrado en unos 1.200 dólares anuales). Una forma diferente de entender el consumo que nos explican en yorokobu.
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